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 Artículos de Profesores  


TRAS LOS CRISTALES

Han pasado 25 años, casi media vida para una persona, casi media vida para una escuela, cuantos recuerdos para un ordenanza que ve el día a día tras los cristales, los alumnos vienen cada año cargados de ilusiones Primero con la preinscripción, tenemos que explicarles todo,  la mayoría no sabe nada, después la matricula, y tampoco saben nada, preguntan mil veces lo mismo,  al final se enteran. Tras el verano, el septiembre fatídico y los exámenes, mas preguntas ahora son las fechas de los escritos y mas tarde las de los orales, después notas ( Que no se dicen por teléfono) malas caras algunos, sonrisas otros. Ya estamos en octubre, ya comienzan las clases, las aulas preparadas, las listas y horarios expuestos, las ganas de empezar les brillan en los ojos, conocen a sus profesores la mayoría, otros a mitad del curso no saben como se llaman, unos vienen con tiempo, otros corriendo. Ya empiezan las fotocopias, el teléfono, la información en ventanilla, los avisos de faltas del profesorado, mas llamadas, enseguida el puente y casi en navidad, los turrones, la sidra y los villancicos que no falten, se acabó el trimestre, ya estamos en vacaciones, la escuela abre por la mañana, que buen ambiente hay, pero sin alumnos estamos como vacíos. Los reyes han pasado y pensando en  los carnavales, vienen  las matriculas libres, que barbaridad ya estamos en semana santa, vacaciones y preinscripciones, que rápido ha pasado el curso, pero no hay tiempo que perder, hay que preparar el otro curso que viene. Cuantas personas pasan por delante de nuestros cristales, y  nos ven como personas con caras y nombres que están aquí para ayudarles, y otros como meros funcionarios a su servicio, los primeros nos recuerdan casi siempre con agrado, los últimos no nos miran, no nos recuerdan, pero a pesar de todo y de todos, nosotros los ordenanzas siempre estaremos para ayudaros.

José Alcaraz ( Ordenanza de la E.O.I de Murcia)

 

¡Qué Ilusión!

 Hace ya algunos años... pero dejaron huella, mi amiga Queta y yo teníamos los hijos de ambas “casi criados” y nos animamos a emplear esas horas que nos quedaban libres en algo ilusionante, fuera de “nuestras labores”... Decidimos matricularnos en la lengua de Francés, aún a pesar de las opiniones no muy a favor de nuestros maridos...

Nos matriculamos y descubrimos que éramos capaces de memorizar, razonar e incluso tener un debate en otro idioma, tan distinto al nuestro...

Hicimos amigos, casi ninguno de nuestra edad, pues casi todos eran adolescentes, renovamos amistades perdidas.  Llenamos estas horas ilusionadas, aprendimos jugando a ratos, estudiando otros que pasaban sin sentir.

Fue todo positivo para nuestra mente, e in intelectualmente, adquirimos una nueva lengua para comunicarnos...

No me olvido de las profesoras, que a su vez eran amigas, y que fuera de las horas de clase compartían con nosotros fiestas, viajes, costumbres y risas... Y sobre todo esa gran ilusión por aprender.  

Concepción Pérez Maiquez (Profesora educación infantil y antigua alumna)

 

Una tarde de diciembre

Parece que fue ayer cuando, una tarde de diciembre, los alumnos preguntaban  « ¿Dónde está la profesora ? » sin pensar que pudiese ser esa chica joven que habían tomado por una alumna más.

Así fue el comienzo, y desde entonces han pasado 25 años.¡Qué cortos se han hecho !

Empezamos en este mismo lugar, pero en un antiguo colegio de EGB con tejado de uralita donde, por la noche cuando salíamos de clase, siempre nos encontrábamos con alguna sorpresa que habían preparado  los vecinos del barrio.

Aquí vivimos nuestros mejores años : aunque sin experiencia  para la mayoría de nosotros, nos sobraba la ilusión y formábamos casi una familia.

En todos estos años hemos compartido las alegrías y las penas, y la Escuela ha sido como nuestro segundo hogar.

Este homenaje a la Escuela es un homenaje a toda la gente que ha pasado por ella y a la que todavía está, al compañerismo, a la convivencia, a la lucha por conseguir siempre algo mejor.

A pesar de los cambios sufridos en el edificio, el espíritu de los que trabajamos en él y de los que vienen a aprender sigue siendo el mismo, sigue existiendo esa complicidad entre profesores y alumnos y, al final, la satisfacción de una labor enriquecedora para todos y que merece la pena.

¿Qué bonito es poder disfrutar así del trabajo que uno hace ! ¡Ojalá pueda ser por muchos años más !
GRACIAS A TODOS LOS QUE HACEN QUE ESO SEA POSIBLE.

Violeta Vera

 

CHISSÀ QUANTI NE AVRÀ IL NONNO!

Dedicato agli studenti d’italiano che, con orari molto spesso impossibili e condizioni personali a volte “eroiche”, vengono a lezione d’italiano compiendo un atto di vero amore.

Margarita Arce Menéndez

Tutti noi sappiamo che le Università Americane fanno continuamente ricerche  sugli argomenti più strani e in alcuni casi perfino assurdi. Tuttavia, non ho ancora sentito che nessuna Università abbia svolto un’indagine su una strana malformazione che colpisce parecchi studenti d’italiano (ignoro se succede lo stesso con gli studenti delle altre lingue: devo consultare i miei colleghi).

Nelle lezioni di lingua straniera della Scuola di Lingua (o almeno in classe d’Italiano), si raggiunge una certa familiarità tra i membri del gruppo. Anche se il corso inizia con 35 o qualche volta più di 40 iscritti, a Natale siamo diventati un gruppo di amiconi: “Come sta tua madre? È ancora ricoverata all’ospedale? Mi dispiace tanto!” “Tua figlia ha vinto il concorso? Quanto è brava! Complimenti!” “Sei stata in Italia con il ragazzo? Sono contenta per te e avrai praticato tanto l’italiano!” “Il capufficio continua a causarti dei problemi! Dobbiamo cercare una soluzione!” ... e così via.

Tutte queste intimità si conoscono perché parlando o scrivendo in una lingua straniera (e queste abilità le dobbiamo esercitare nelle nostre  lezioni) si raccontano delle confidenze che non  diremmo mai a degli sconosciuti nella nostra lingua madre.

È così come durante lo svoglimento del compito scritto “La mia famiglia” sono venuta a conoscenza di questo problema, relativamente diffuso e che si sopporta in silenzio.

Un esempio soltanto (ma di questi ne potrei mostrare tantissimi!) con le mie impressioni durante la correzione:

“Mi chiamo Michele e sono studente di Storia dell’Arte. Mio padre fa l’insegnante e mia madre è commessa in un negozio di abbigliamento.

Bravo, non fa errori.

Ho una sorellina che si chiama Laura e ha sette ani”.

SETTE ANI?  Noo! Povera bambina!

Ho dovuto continuare la lettura anche se avevo  gli occhi pieni di lacrime,  commossa dalla terribile malformazione:

 “Io ho diciannove ANI

Addirittura 19! Il ragazzo sembra forte e sano, forse le conseguenze non sono tanto gravi quanto sembrano!

 “Mio padre ha 45 ANI. Tutti viviamo a Molina in un paese vicino a Murcia”.

Ho continuato la correzione di altri compiti un po’ più tranquillizzata dalle conclusioni tratte in quel momento, ma confermate dopo vent’anni di esperienza docente: il danno è familiare, forse ereditario, permette di svolgere una vita normale ma, questo è il problema, aumenta con l’età ... Chissà quanti ne avrà il nonno, poveretto!

 

Memories

My first remembrance of the E.O.I. of Murcia dates back to November 1982. At the time I was working across the street at what at that time was known as the “Politécnico”.  I remember feeling very excited  when I heard a language school was being opened here in Murcia. Having become a little tired of teaching teenagers who really weren’t very interested in English, I decided to take the entrance exam. Unsure about the future at the language school I stayed where I was. However, my instinct told me I should try and become a teacher there. I passed the public exam in 1984,  not heeding the advice of my colleagues at the Polytechnic who couldn’t understand why I wanted to take another exam if I was going to earn the same amount of money. To me, it wasn’t a question of money, but rather of satisfaction. I’ve never regretted my decision. I’ve met so many wonderful people along the years and talked about so many different topics under the sun with my students. Besides teaching them English, I’ve tried to teach them to be critical thinkers and hope to have made a difference in their lives as they have in mine. I only crossed the street twenty-three years ago but for me it has been one of the biggest and best decisions I’ve ever made in my life even though I sometimes say “I need a vacation.”

Charlotte Stern

 

EUSEBIO ARNEDILLO - LETTER TO THE ESCUELA OFICIAL DE IDIOMAS

I have always enjoyed studying and learning new things.  From a very early age I learnt that studying could help me a great deal in life. Indeed, as a young child I found out that if I did other kids’ homework they would be willing to give me their "bocadillos", which meant that I did not need much convincing to see the benefits of studying!

As a youth, I had the opportunity to learn some French and German.  In those days these languages seemed to be the most useful. Indeed, without them I wouldn't have been able to do my first job, as a travel agent, travelling all over Europe. It was then that I realised that being able to communicate effectively in a language not only opened professional doors, but also allowed me to better appreciate what different cultures had to offer, and helped me make many valuable friends. There is no way one can understand a culture and a people without understanding their language.

In my later professional career, as Chief Executive Officer for a large company, it soon became obvious that English was quickly becoming the language of business. However, in those days, between the demands of work and raising my four children I never really had much time to continue with my English studies seriously.

In the little spare time that I managed to get here and there over the years, I tried to improve my English by listening intently to the BBC world radio service and to BBC English lessons recorded on old vinyl records.  I even spent a few summers studying in England, leaving my wonderful wife and children behind, such was the importance I attributed to mastering English once and for all. Unfortunately I was never really able to get to the point where I felt completely confident with my command of English.

I'm very satisfied that all my children have had better opportunities to learn English than I ever had, and that at this point, given that they've all attended University in England or in the United States, they clearly master it, and don't have it hanging over them as I did as “unfinished business”.

So, when I retired, it was a natural decision for me to try and improve my English, though I have to confess I never thought I’d be able to make it all the way to level five.  The Escuela Oficial de Idiomas was the obvious choice because they have well established teaching technique and a reputation for excellence.  Also, for me, given that I'm hard of hearing, the use of phonetics was especially valuable because it allowed me to improve my pronunciation in a way that would have been impossible if I had only been listening to the teacher, other students and tapes.  It was very difficult, and I'm still having the occasional phonetics nightmare about "ship or sheep" (as I’m sure my teachers are), but in the end it has proved to be very helpful.  All the teachers were very dedicated, not to say extremely patient with me.

When I joined the Escuela Oficial, I thought it would allow me to finally get to grips with my English and to exercise my brain, but I was also rewarded with the unexpected gift of the many good friends that I made there despite the fairly large age gap.

Unexpectedly for me, these younger friendships with classmates were also a source of learning. It was nice to exchange views and ideas with people from a different generation, so much younger than my 75 years. I can only hope that in return they also learnt something from me.

I also had great teachers. Let me make special mention here of Amalia Abad and Charlotte Stern from fourth and fifth level courses for their excellent pedagogical skills, their commitment and their passion for teaching. Let me also take this opportunity to congratulate the Escuela Oficial de Idiomas on its 25th anniversary, and thank them for their invaluable educational contribution to the community in Murcia. May they continue to provide academic excellence at affordable prices with the guarantee of quality for anyone who is prepared to work hard.

Having completed level five, I can choose between possibly starting a new course of study pursuing a PhD in Economics, another old ambition of mine, or maybe I should just take it easy, settle down and enjoy the occasional book or movie in English and be quietly confident and happy knowing that if I really put my heart into doing a PhD I could do it.

(All the idioms included above are dedicated with fond memories and many thanks to Amalia and Charlotte!)

 

"Da grande voglio essere cittadina del mondo"

Quando mi sono iscritta alla Facoltà di Lingue e letterature straniere presso l’Università di Bergamo, nell’anno ... (non ricordo più che anno era) non pensavo che quella scelta avrebbe segnato in un modo così indelebile la mia vita.

Sin da piccola avevo studiato inglese a scuola e avevo passato dei brevi periodi in Gran Bretagna (che ai miei occhi sembrava il regno delle favole). Al liceo avevo anche studiato il tedesco (che peccato: ora ricordo solo poche parole di questa bella e complicata lingua). Per non parlare del contatto che avevo con due dialetti  (li chiamiamo così in Italia, ma sono lingue vere e proprie): il bergamasco (quello della città dove ero cresciuta) e il siciliano (quello della mia famiglia).

Quando mi sono iscritta all’università era il periodo del famoso boom della letteratura ispanoamericana e io ero una assidua lettrice di García Márquez e Borges. Ma lo spagnolo, in fondo, nei miei programmi, era semplicemente una lingua in più tra le altre che già facevano parte della mia vita. Sono sempre stata affascinata dall’idea di poter esprimermi con altre parole, comunicare con altre genti, leggere altra letteratura, ascoltare altra musica. Si impara a vedere il mondo in un modo diverso, si impara a pensare in un modo diverso.

Dopo la laurea sono venuta in Spagna con una borsa di studio della durata di un anno come lettrice di lingua italiana. E ci sono rimasta fino ad ora. Ho, così, potuto vivere sulla mia pelle quello che prima riuscivo solo a immaginare. Non si trattava più di una conversazione, una lettura o una canzone, ma di vivere pienamente la cultura di un altro popolo e farla mia.

Devo dire che è stato facile, e non perché “gli italiani e gli spagnoli sono simili”, come si dice (io non credo che siamo così simili). Certo, ho avuto la fortuna di trovare un popolo che mi accolto e mi ha fatto sentire a casa mia. È stato facile perché sapere di poter comunicare, pensare e addirittura sognare in una lingua e anche nell’altra, essendo in grado in entrambi i casi di non lasciare niente di non detto, pensato o sognato, è una sensazione poderosa e affascinante. Sapere di appartenere a un luogo e anche all’altro, e di poter capire entrambi fino in fondo, non può far altro che arricchirti come persona.

È vero che l’altra faccia della medaglia è che qui continuo ad essere la italiana e lì sono ormai diventata la spagnola. C’è chi mi dice che non so più dove sono le mie radici, e forse è vero. Ma è anche vero che in questo modo sono riuscita a sentirmi un po’ più cittadina del mondo. E tutto è cominciato quella fredda mattina di un ottobre lombardo in cui sono andata alla mia prima lezione di spagnolo.
Giuseppina Mascali

 

1982-2007… 25 años en la EOI

Llegué a Murcia a finales de septiembre de 1980 como lectora de francés de lo que entonces era la Escuela de Magisterio. Era domingo y recuerdo aún el calor de aquella tarde de verano como una sensación que nunca había sentido antes. Salí con mis compañeras, también lectoras como yo, una alemana, una inglesa y una italiana. No había absolutamente nadie por la calle y creíamos haber llegado a una ciudad fantasma. Ahora se que un domingo de finales de septiembre, a las tres de la tarde, lo normal es que las calles estén vacías… Terminé el curso y decidí volver un año más. Un día de octubre entré en un bar para tomar un café y pedí el periódico. Allí decían que los profesores de la Escuela Oficial de Idiomas, que se iba a ubicar en San Basilio, no estaban nombrados aún. Le pregunté al camarero dónde estaba San Basilio y, siguiendo sus indicaciones, cogí un autobús, bajé en “la Renault” y me encontré con un edificio muy deteriorado, con los cristales rotos. Pensé “aquí no es”, por lo que entré en el politécnico (ahora IES Miguel de Cervantes) y pregunté dónde estaba la Escuela de Idiomas. Un señor muy amable me contestó “¿y esto qué es?” Evidentemente entendí perfectamente que el profesorado de la EOI no estuviera nombrado ya que la EOI no existía… El señor muy amable me dijo que me fuera a la “Delegación”… “¿Y esto qué es?”, le pregunté yo… Finalmente, conseguí saber lo que quería, me presenté a unas pruebas que no eran nada fáciles (lo podrán corroborar mis compañeras Juana Moya y Violeta Vera, que se presentaron también) y, tras superarlas, firmé un contrato de profesora… 

El 3 de diciembre de 1982, a las cinco de la tarde, impartí mi primera clase en la Escuela Oficial de Idiomas. Durante los dos primeros cursos era la más joven en el aula, pero a lo largo de estos 25 años las cosas han ido cambiando… He tenido y sigo teniendo la inmensa suerte y el inmenso privilegio de enseñar mi idioma a unas personas que lo quieren aprender. Tengo que estar agradecida a todos por el gran esfuerzo que hacen acudiendo al aula después de una jornada laboral, a veces sin comer, pero siempre con la predisposición de alguien que hace algo que quiere hacer y que le gusta. He tenido también la suerte de dar clase a gente que ahora son compañeros y que hace ya muchos años comprendieron la necesidad de ser plurilingüe para ser más comprensivos.

Hay infinidades de anécdotas ocurridas en los noventa y cinco grupos a los que tuve el honor y el placer de dar clase a lo largo de estos veinticinco años, como, por ejemplo, que un alumno, luego corresponsal de Televisión Española en Estados Unidos, se pasaba las clases comiendo bolsas de pipas (¡Eran otros tiempos!); o cuando, en viaje de estudios por Alsacia, nos encontramos con un jovencísimo Príncipe Don Felipe al que, presionada por los alumnos y alumnas, tuve que decir “Somos Españoles y venimos de Murcia”. Yo, la única que no era española; o cuando una alumna, ahora compañera, llegó tarde a clase un lunes, pero lo hizo una hora antes porque no se había enterado del cambio de horario. Me saludó con el obligado “Bonjour” y cuando le dije que aquella no era su clase, ya que se había cambiado el horario la noche del sábado al domingo, me miró y muy sensatamente me dijo, “Con razón a estos no los conozco…” A todos gracias por estudiar mi idioma.

Françoise Mallier
Profesora de francés
EOI de Murcia

 

Una vida de aprendizaje
Nunca se puede decir “nunca” en esta vida, y si me hubieran dicho que terminaría como profesora (de cualquier materia – ni mucho menos de inglés) hubiera dicho “¡imposible!” ya que yo era muy tímida en la adolescencia.

Me acuerdo que incluso cuando entré en la EOI y di mi primera clase pensé “¿dónde te has metido?” pero me inventé el “truquillo” de ser un poco actriz.

Pero, poco a poco, sin darme cuenta, noté que ya no tenía que “actuar”, que realmente me gustaba lo que hacía especialmente porque tenía la oportunidad de transmitir algo útil a mis alumnos y que ellos me respondían recíprocamente. Me parecía que tenía cierta habilidad para crear un ambiente relajado con conexión entre profealumno lo cual era realmente gratificante. Cuanto más daba, más recibía de mis alumnos. Sí! ¡ Yo también era alumna en mi propia clase!

Recuerdo con mucho cariño a mis “marujas de la mañana” que me enseñaron el interés por los acontecimientos diarios, a mis “dormilones” de las clases después de la comida, que me enseñaron la tranquilidad, a ese tímido muchacho con su cazadora negra que no terminaba de encajar pero quien me sorprendió con dos besos al final

del curso, agradeciéndome simplemente tratarle como una “persona”, como a los demás- de él aprendí la igualdad. Recuerdo a algunos “pesaicos” que, con su entusiasmo me preguntaban todo lo que no se atrevían a preguntar en clase justo cuando terminaba (ni dejándome ir al aseo). Pero también de ellos aprendí el aguante y la paciencia. Aquella clase de 35 “buperos” (aunque ahora se llama “E.S.O.”) nunca podían estarse quietos. ¡Qué fieras! Todavía no sé de dónde sacaban esa energía después de todo el día en el colegio. Me llamaban “maettrá”

y pensaban que no les oía o veía cuando pasaban notitas entre ellos… pues de ellos aprendí el poder de la observación y el autocontrol.

De aquella señora con solera que soltaba lo único que realmente aprendió “Oh good!” (Qué bien) pero que lo dijo con toda su alma y con una entonación perfecta, aprendí el cariño y el humor. De aquella viuda que venía a clase solamente para escucharme hablar aprendí la ilusión. De los “eternos retornos”, la perseverancia... de aquella señora japonesa, el respeto y la amabilidad... ¡Hay tantas y tantas lecciones en la vida!

Admito que soy un poco (bastante) celestina y que cuando en clase observo (el don que aprendí con mis buperos) que hay alguna posibilidad, que hay una chispita entre dos alumnos…rápidamente pongo la clase a trabajar “en parejas” y como no, si las parejas no están bien combinadas entonces digo… “bueno, siempre estáis con los mismos! ¿Por qué no cambiáis de pareja hoy?” Como podéis imaginar… ¡ya me han invitado a seis o siete bodas de alumnos! Bueno, había una clase de jóvenes adultos que me traía loca con sus cambios de

pareja. Casi todos eran solter@s disponibles y justo cuando logré aprender quien estaba saliendo con quien en vida real ¡cambiaban de pareja! No, no creo que aprendieran mucho inglés ese año pero lo pasaron bomba, y de ellos aprendí… la diversificación y la variedad. Años más tarde me dijeron que el más tímido en la clase (uno que no participaba en los líos que se traían) se había casado con la más popular de la clase y me enseñó la tenacidad.

Como veis, no solo han aprendido mis alumnos sino que ¡yo también he aprendido mucho de ellos! He aprendido unos valores humanos que me han ayudado muchísimo a lo largo de estos 25 años. Muchos de estos alumnos son ahora algunos de mis mejores amigos y han marcado mi vida para siempre. ¡Sí! ¡Me enamoré! Me enamoré de esta profesión y de la gente (los alumnos) que han hecho esta profesión posible para mí.

Chris Merrifield (profesora de Inglés)

 

Desde otra perspectiva

Porque pienso que todo se compone de pequeños granitos de arena, yo también voy a poner el mío para contribuir a la elaboración de esta interesante revista.

Voy a contar mi experiencia en esta escuela como alumna, primero, y como profesora, después. Sí, al igual que otros profesores, yo también fui alumna en esta escuela allá por el año 1995. En un principio, me matriculé para perfeccionar mi inglés, ya que estudiaba Filología inglesa. Luego, en la carrera, elegí italiano como idioma optativo y descubrí que me encantaba, lo que me impulsó a matricularme también en este idioma.

Aunque pasé más tiempo como alumna de italiano, debido a que en inglés solo hice el segundo ciclo como alumna oficial, tengo muy buenos recuerdos de los dos idiomas.

En inglés tuve como profesoras a Consuelo y a Charlotte y he de decir que aprendí mucho de ellas y de sus clases. Y en italiano también tuve muy buenas profesoras, como Margarita, Ana Simón, que, aunque ahora imparte clases de español para extranjeros, por entonces era profesora de italiano, y también tuve como profesora a Giusi, a la cual ya había tenido de lectora en la universidad.

Entre las cosas que recuerdo con más añoro, están las clases de baile con Giusi para aprender a bailar la “tarantella” para unas jornadas culturales. A veces ensayábamos en lo que entonces era el Politécnico y lo pasábamos muy bien. Y como anécdotas contaré que estando en 4º o 5º de italiano ( no recuerdo muy bien) quise participar en el concurso de cocina italiana, también para las jornadas culturales, e hice una “torta di Polenta”, que según Giusi, estaba “cattiva” lo cual significa que no se podía ni comer. Era la primera vez que la hacía y encima hacía falta una harina especial que no encontré. Pero, como siempre se dice, lo importante es participar.

También recuerdo una ocasión en la que llovió bastante y tuvimos que poner un barreño en la clase para las goteras. Seguro que Margarita se acuerda de esto.

Y como la vida da muchas vueltas, el azar ha hecho que ahora me encuentre en esta escuela impartiendo clase, con lo cual, las que antes fueron mis profesoras son ahora compañeras de trabajo y ahora yo no estoy sentada en un pupitre, sino justo al otro lado, y he de decir que, si disfruté como alumna, también lo estoy haciendo ahora como profesora, solo que “desde otra perspectiva”. Y por si algún alumno se pregunta que cuál es la ventaja de estudiar idiomas, os diré que, a parte de que abre las puertas a la hora de viajar, encontrar trabajo, conocer a gente de otros países ...   también abre algo muy importante: la mente. Así pues, os animo a todos a seguir aprendiendo idiomas, pues es muy enriquecedor.
Mari Luz 

 

UNA VENTANILLA MUY ESPECIAL

De estos veinticinco años que ahora cumple nuestra Escuela Oficial de Idiomas, dieciséis han sido muy entrañables, y digo entrañables porque para mí lo han sido.

En periodos fuertes de trabajo, lo hemos hecho en equipo. No ha habido distinción entre compañeros, profesores, ordenanzas y personal de secretaría. Todos éramos uno.

A Carmen de secretaría le diría muchas cosas pero no le puedo decir nada porque es muy sentimental y lloraría y esta ocasión no es para eso, aunque ha tenido un par de “narices” para llevar su secretaría, teniendo en cuenta que en el año 90 había unas 2.500 matrículas y actualmente se acercan a las 8.000.

Por las mañanas al llegar y ver esas colas interminables que parecía que no tenían fin, aún teníamos humor para gastar alguna broma a los alumnos y también a algunos profesores que llegaban a la ventanilla con su ¡BON JOUR! o ¡HELLO! o dar los buenos días a “D.ª OLIVIA”, que está realizando un trabajo muy brillante.

Un año, no recuerdo cual, la E.O.I., organizó un mercadillo muy original en el que se vendía de todo, desde bisutería, libros, ropa, hasta naranjas. Pues la que vendía las naranjas “ D.ª ROGELIA”, parecía que había estado en ese oficio toda la vida. Las vendía como churros. Y al proveedor que las suministraba de su huerta, a muy buen precio, hablamos de Juan Antonio, no le daba abasto para reponer. Bueno si alguien necesita vender algo en algún momento, les doy mi página Web, www. “DOÑA ROGELIA.ES”. Podía seguir escribiendo folios y folios de muy buenos recuerdos, pero solo tengo un paquete.

25 ANIVERSARIO DE LA ESCUELA CELEBRAMOS Y VERNOS EN LOS 50 LO QUE TODOS DESEAMOS

 

Servicio de Voluntariado en Murcia

A big popularity of international programs like Socrates Erasmus, Leonardo da Vinci
or European Voluntary Service shows big activity and need to learn of many young people. Taking  into account numberless benefits of participation in this type of venture, there is no surprise of such popularity. What in fact can we learn abroad for few months? For me, participation in international project is, on the one hand big challenge and test of my human relation skills and multi cultural remit, on the other hand it is a chance to meet with young people from all over the world. As a young and open-minded person I cannot stay in one place for a greater period, when there are so many extraordinary and still mysterious places. International programs like European Voluntary Service or student interchange give us inimitable chance to know and experience true face of country and its people. This kind of scholarship is a great possibility to dismiss many of stereotypes, which despite of fast information access and easiness in mobility through world are still alive in awareness of many societies.

In new place, without family and friends, you can know yourself. You find out who you are, what your weaknesses are, what talents are in you and how strong you are in real life. During taking part in EVS I would like to involve with my heart in realization of tasks handed to me. I would like to now the life of local community in Murcia which I’m taking part. I want to know how people in Murcia deal with simple real life, but also with unexpected situations in their lives.

One of the biggest challenges for me during this project will be studying Spanish language.
The language of travelers and artists, incredibly beautiful and rich, although very demanding in way of patience and regularity for a student. I’m sure that it is worth this effort.

It’s this passion to foreign languages brought me to Escuela Oficial de Idiomas de Murcia. It is a place where I’ve met enthusiastic and always open-minded students. Intercourse with world-curious and avid for knowledge people enriches my personality and gives me a lot of satisfaction. On the other hand I can share my experience gained during my studies, my different voyages through Europe, participation in many workshops and trainings and during my work for NGO. During one of my assignment for this project – leading conversations in English
I encourage students for endless improvement in their language skills and I try to inspire them to discover new things and to have passion to learn everyday something new.

All this is possible thanks to professionalism of Schools’ staff. Energetically operating team with Ms Belén Alcalde Sánchez on the lead, keep watch over wellbeing and development as well of students as me. They also give me possibility to self-actualize by meeting people from different cultures, with different traditions and customs, but always with same positive attitude
to world and others.

Justyna Terlecka

 

Una visión de la EOI, hacia la multiculturalidad.

En las inmediaciones de uno de lo accesos a la ciudad de Murcia nos encontramos con un edificio singular por su estructura arquitectónica, diferente a cuantos se elevan en las inmediaciones y único en cuanto a la naturaleza de su función. El citado edificio es sede de la Escuela Oficial de Idiomas de Murcia. Una institución que lleva a cabo la loable tarea de difundir la cultura y los idiomas extranjeros a gentes nacionales y a su vez enseñar el idioma nacional a gentes extranjeras, cerrando así un ciclo de enseñanzas lingüísticas que, apoyadas en la multiculturalidad de los variados aspectos propios del Alemán, Árabe, Español, Francés, Inglés, Italiano y cursos monográficos que van mucho más allá llegando incluso al Chino y al Japonés, hacen de la EOI un lugar idílico para ser considerado una especie de arcadia del políglota.

Por otra parte, nos encontramos con la persona amante de los idiomas. Llega un momento en la existencia de algunos sujetos, en que se siente el deseo, si no la imperiosa necesidad de aprender un idioma. Las razones pueden ser varias, por una parte las exigencias del guión de la vida de cada individuo y, por otra, los deseos personales e inalienables que las circunstancias vitales de cada persona pueden hacer florecer en los individuos. Así, entre los primeros, se pueden citar: cubrir mejor las necesidades del trabajo, crearse un mejor curriculum, trasladarse a vivir por un determinado periodo de tiempo a otro país, etc. Desde el punto de vista personal, también se pueden citar varios motivos: el deseo de seguir aprendiendo, la posibilidad de acceder a libros y músicas que su idioma no le permite leer o entender, derribar las barreras lingüísticas que limitan el uso de Internet, poder viajar con más libertad por el mundo, etc.

La combinación de ambos entes, EOI y alumnos, crean en su interactuación un clímax de multiculturalidad que supera el mero aprendizaje mecánico, alcanzando una profundidad intelectual que solamente puede tener cabida en la EOI. La Institución se convierte así en una ordenada torre de Babel, en la que los idiomas recorren las redes del conocimiento creando y ofreciendo, a su vez, el proceso de aprendizaje en y a quienes llenan sus aulas. No es de extrañar por ello, que muchas de las personas que han disfrutado del beneficio del aprendizaje en la EOI se dejen, tras finalizar los estudios de una lengua, atrapar nuevamente para dejarse llevar por otra rampa de este entramado zigurat.

   informacion@eoimurcia.org